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sábado, 9 de abril de 2011

Atisbo


Alba.
Camino.

Contemplo al pasar
casas sin puertas,
derrotadas por el tiempo
y el no estar.

En la mañana,
llego a una puerta.
Antes de abrirme,
me invitan a pasar.

Una mirada me examina,
entre inquisitiva y divertida.
Con mano atenta, presta,
me ofrecen comida.

Dan reposo al viajero,
alientan al fatigado.
Respetan al llegado,
dando amor y cuidado.

Su instinto
se ve invadido
por la prudencia.
Su raciocinio,
por el miedo
a lo oscuro.

Pero yo soy
sólo un caminante.
No soplaré
para tirar su puerta.
La primavera
tiñe de horas el corazón.

Ocaso.
Camino.

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