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viernes, 10 de junio de 2011

Crisol


Una parte de mi alma camina por Santiago.
Me llegan su tristeza y su añorar,
una nueva esperanza y un viejo pesar.

Otras partes toman té y limón helado,
sabiendo que ya no estoy hechizado.

Cada día doy gracias por un don otorgado:
ver más allá, lo que a otros les está vedado.

Su espíritu antiguo, su fuerza interior:
fue lo que me atrajo,
como canto de mirlo,
hasta Gort.

Trae Memoria en su voz un recuerdo,
el espacio de cinco puntas,
de donde provengo:
un espíritu y cuatro elementos.

No quiero saber mi destino,
que describe la luz de las cinco
en caracteres de idioma chino.

Rojo como el poniente sol,
negro como el redoble de tambor,
dorado como las siemprevivas en flor,
la Musa los amalgama en su crisol.

Son tres partes de mi alma,
las veo sin desazón,
que ahora jalonan mi senda:
confortan mi corazón,
dan alas a mis sueños,
mantienen viva mi razón.

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